Anna May

Anna May ha sido la responsable del taller “Comunicación de la ciencia con perspectiva de género” en la edición 2020 del Campus Gutenberg Cosmocaixa. Es Doctora en Ciencia y Tecnología de Materiales (UB) y Responsable de Comunicación en el ICMAB (Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona, ICMAB-CSIC). Es miembro de la junta de la ACCC desde 2018 y del grupo de Perspectiva de Género de la ACCC. El grupo está integrado por profesionales de la investigación, la divulgación y la comunicación científica, y tiene por objetivo visibilizar la investigación, acciones y obras relacionadas por o para mujeres en relación con la ciencia. El último proyecto, todavía en marcha, es la exposición «Científiques Catalanes 2.0» que quiere visibilizar a mujeres científicas que trabajan en Catalunya. Anna nos habla de la situación de las mujeres en la ciencia y de cómo afecta la ciencia a las mujeres.

 

¿Cómo valoras esta edición del Campus Gutenberg Cosmocaixa?

Como siempre, es satisfactoria la formación y adquirir nuevas ideas, en este sentido siempre se aprenden cosas. Sin embargo, debido a las circunstancias, en esta versión online faltó lo que más me gusta: la interacción personal con los participantes. Hablamos a través de Twitter y de las redes sociales, pero siempre está bien tener un punto de encuentro con los compañeros de profesión.

 

¿Cómo es la situación actual de las mujeres en la ciencia?

Está bien, pero podría estar mucho mejor. Respecto a años atrás, creo que se ha avanzado bastante, ahora hay comités de igualdad en casi todos los sitios; en los tribunales de las oposiciones o cuando las plazas nuevas que salen son muy paritarias, es decir, se tienen en cuenta una serie de factores para conseguir la igualdad. Ahora a nadie le extraña que las jefas de proyecto sean mujeres, cosa que hace 50 años era extraño. Aun así, todavía hay prejuicios, hay menos mujeres que hombres como jefas de proyecto. Las científicas entre los 30 y 40 años se quedan donde están o se dedican a otra cosa, difícilmente progresan en su carrera. Por eso digo que podríamos estar mucho mejor. Hay muchos prejuicios; el prefijo bio está asociado más a mujeres, en cambio las carreras que son más técnicas se asocian más a hombres. Es una cosa del sistema. Lo tenemos interiorizado ahora mismo, pero no tiene por qué ser así y se tiene que cambiar. También creo que los que pueden explicar mejor la situación son los que han vivido la experiencia en primera persona. Por ejemplo, el famoso caso de un científico que se llama Ben Barres, pero nació como Barbara. Él decía que cuando era una mujer la gente le interrumpía mucho más, notaba como en las clases le hacían menos caso. También en el mundo de la investigación. Ahora que es un hombre encuentra un cambio bestial. Son personas que realmente han visto la diferencia en su propia piel, nosotras solo podemos decirlo desde uno de los lados de la experiencia.

 

¿Cómo se puede evitar la incomodidad tan grande que puede generar ser mujer en el campo de la ciencia?

Hace falta mucha formación. Supongo que pasa en todas partes, pero en nuestro centro  hay quienes están muy concienciados y realmente lo ven, y por otro lado los que no quieren saber nada de eso o creen que no es necesario. Esta gente es la que no se quiere formar, la que tiene la mente más cerrada. Yo creo que falta eso, formación, mostrar ejemplos, casos reales, hablar con la gente. Aparte también faltan políticas, mientras que no se llegue a la igualdad hacen falta políticas de discriminación positiva hacia las mujeres. No digo favoritismos, pero sí hay que mirar que haya paridad, o tener en cuenta lo que se conoce como “cuotas”, cuando organizas un curso o una mesa redonda. Desde la comunicación lo que pretendemos es visibilizar a las mujeres que participan, que el lenguaje sea inclusivo. Hay toda una serie de acciones que ya estamos haciendo, pero se pueden hacer más.

 

¿Algún referente que esté trabajando por los derechos de las mujeres en la ciencia?

Hay algunas asociaciones, la AMIT en España (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas) es una asociación que busca la paridad y la visibilización de las mujeres en la ciencia. También está el Institut Català de la Dona. Una mujer que para mí es un referente es Jess Wade, una investigadora que cada día escribe un artículo de una científica en Wikipedia. En la ACCC tenemos también un proyecto que consiste en escribir biografías de mujeres en esta enciclopedia online. Es fundamental porque cuando buscas algo en Google es la primera página que sale si hay artículo. Si buscas una científica y no tiene el artículo en Wikipedia es algo que la invisibiliza. En torno al 20% de biografías son de mujeres respecto a las que hay de hombres.

 

Como científica, ¿has sufrido personalmente el machismo en infravaloraciones o tratos diferentes por ser mujer?

No, cuando era post-doc siempre me sentí muy bien acogida, de hecho, en el grupo de investigación la jefa era una mujer. En el ámbito de la comunicación tampoco he tenido ningún problema grave. Simplemente algunos comentarios como “nena”, o algún comentario fuera de lugar. También el tema de la autoridad, noto que a mí no me hacen tanto caso cuando hablo como si lo dice otra persona, pero no sé si es porque soy mujer, porque soy joven o a nivel personal por cómo soy yo.

 

¿Cómo afecta el machismo en la ciencia a las mujeres?

Muchos ensayos clínicos en humanos se hacían en hombres blancos, entonces muchos efectos secundarios se veían solo en los hombres. El caso típico es el de los ataques al corazón, que las mujeres tenemos otros síntomas y no se detectan tan pronto como en los hombres por cómo se suelen hacer estos estudios clínicos. También ciertas pastillas que pueden hacer efecto diferente, las dosis también cambian… Se debería aplicar la perspectiva de género también a la investigación. Aunque pueda parecer que la investigación en sí es neutra, realmente cuando diseñan los experimentos se ha de tener en cuenta el género también.

 

¿Y cómo afecta a la ciencia el machismo de la sociedad en general?

Las mujeres desde los seis años se piensan que son peores en ciencia y matemáticas que sus compañeros hombres, es algo muy asentado en esta sociedad. Es fuerte que, con seis años, que aún no sabes bien ni qué son las matemáticas, que ya pienses que no es lo tuyo. Es muy preocupante, sobre todo porque muchas vocaciones nacen en la primaria. No sé cómo se podría incidir en este caso. Hay un ejemplo de una persona que había ido a dar  una charla en una escuela solo de chicas, que contaba que como en aquella escuela no había hombres para compararse, había muchas más mujeres que querían hacer carreras de ingeniería, tecnología, robótica. Porque al no haber hombres para comparar su predisposición al éxito en estos campos, no eran disciplinas percibidas como masculinas, sino que eran  de chicas también. Estoy totalmente a favor de la escolarización mixta porque creo que aporta más que la segregada por sexos, pero una cosa positiva de la segregada puede que fuera esta, que las mujeres no se sintieran infravaloradas o no pensasen que la tecnología es para chicos.

 

¿En qué acciones concretas participas que sean un ejemplo para la comunicación de las mujeres en la ciencia?

Nos esforzamos mucho en visibilizar a las mujeres científicas, tanto a las investigadoras del ICMAB, como a las que han contribuido a la ciencia a lo largo de la historia. Una de las iniciativas que tenemos es la lectura teatralizada Madame Châtelet que hemos llevado a escuelas, institutos y museos. Ahora con la pandemia va a salir una versión en video también. Es un proyecto muy bonito porque ha hecho que las mujeres del propio centro se conozcan más entre ellas. A veces si estás en disciplinas diferentes y los grupos no colaboran no conoces mucho a las demás. También ha servido como cohesión de la gente del centro y para conocer científicas de la historia que tampoco conocíamos. Esto es otro punto, cuando estudias una carrera científica, no cursas asignaturas de historia de la ciencia y muchos de los ejemplos que nos ponían los profesores de científicos conocidos eran hombres. Acabas la carrera y tampoco conoces a científicas que ha habido ni de tu campo ni de otros campos de la ciencia.

 

¿Y desde el grupo de perspectiva de género de la ACCC?

Este es un grupo en el que llevamos a cabo acciones para visibilizar a la mujer científica y ahora mismo hay una exposición que se llama Científicas Catalanas 2.0. Son paneles que explican la vida de mujeres de diferentes disciplinas que van circulando por toda Cataluña. Por ejemplo, durante la Semana de la Ciencia de 2020 está en la UVic. Son justamente estas científicas las que ahora estamos introduciendo en la Wikipedia, porque de las 24 representadas en los paneles, sólo 8 tenían una biografía.

 

 

Entrevista realizada por Ana Iglesias, alumna del Máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental de la UPF Barcelona School of Management.



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