El 15 de septiembre se debatieron múltiples respuestas sobre ¿Qué tiene que decir la ciencia sobre las identidades trans*?, pregunta que daba título a la mesa redonda organizada por el Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad (CCS-UPF) y la Asociación para la diversidad afectivo-sexual en ciencia y tecnología (PRISMA).

Oihan Iturbide, biólogo clínico y comunicador científico, Rosa Almirall, ginecóloga y fundadora de Trànsit (Servei de la Promoció a la Salut de les Persones Trans) y Felipe Hurtado, psicólogo clínico y sexólogo de la Unidad de Identidad de género en el Hospital de Valencia Doctor Peset, fueron las personas expertas que protagonizaron la mesa redonda moderada por Gema Revuelta, directora del CCS-UPF, y Simón Perera, secretario general de PRISMA.

 

 

El debate empezó con la intervención de Rosa Almirall, quién puso sobre la mesa las limitaciones de la ciencia en la investigación de las identidades trans*, ya que esta pretende ser objetiva cuando las experiencias trans* son vivenciales y únicas para cada persona. También recalcó que la visión binaria del sistema sexo/género limita la investigación y excluye a estas identidades del sistema sanitario.

La siguió Felipe Hurtado que habló sobre el trato de las identidades trans* dentro del sistema sanitario. Insistió en que a las personas trans* no se les diagnostica, pues “son las mismas personas quienes se autodefinen por un sentimiento de pertenencia”. Enfatizó que hay más opciones además de la medicalización, y que cuando esta se aplica hay que hacerlo con criterios garantistas y seguros.

En cuanto a la divulgación del conocimiento sobre identidades trans* intervino Oihan Iturbide, quien puso de relieve que el problema de los debates está en el foco de la comunicación, ya que “el conocimiento de la ciencia no puede ser la base del debate”. Los comunicadores tienen la responsabilidad de ir contra la estigmatización y visibilizar la vivencia trans*.

Los tres ponentes coincidieron en que es difícil consensuar las bases biológicas que determinan la identidad de género ya que los estudios se realizan con muestras poco representativas, y tal como apuntó Rosa, hay una enorme plasticidad cerebral que está determinada por las vivencias de cada persona. Estuvieron de acuerdo en que es mejor invertir en investigaciones destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas con diversidad de identidades y que hacen falta estudios para determinar la prevalencia de las personas trans* en la población.

Para concluir la sesión los ponentes hicieron hincapié en la importancia de considerar las vivencias de las personas trans* en cualquier línea de investigación relacionada con la identidad de género. Aunque la OMS eliminó recientemente la transexualidad de la categoría de enfermedades mentales, estas identidades siguen sufriendo una discriminación directa tanto por la falta de formación de los profesionales de la salud pública como por la sociedad en general. La ciencia debe ser una herramienta para aportar conocimientos y conseguir una mejor calidad de vida para las personas trans* sin olvidar el componente psicosocial de la identidad de género.

Articulo escrito por Elisabet Beseran –  estudiante de 4t de Biología Humana en la Universidad Pompeu Fabra –  durante sus prácticas profesionales en el CCS-UPF. 

 

En este vídeo puedes recuperar la mesa redonda completa





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