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Un artículo firmado por Curtis Brainard y publicado en el Columbia Journalism Review pone en duda la transparencia del actual gobierno estadounidense en materia científica. «Transparency Watch: A Closed Door» analiza los datos de una encuesta realizada a casi 400 periodistas especializados, que destacaron que el Presidente Obama no está cumpliendo sus promesas en este ámbito, y cuenta varios casos concretos. Además, Brainard pone de relieve la actual estrategia comunicativa de la Administración: publicar la información en línea o en las redes sociales para evitar el análisis de los periodistas especializados.

Curtis Brainard señala que «al contrario de lo que había prometido Obama -marcar el comienzo de un cambio radical en términos de transparencia-» el presidente estadounidense «controla la información gracias a unas políticas de prensa» muy inteligentes que emplean hábilmente los medios digitales. Destaca que su Administración ha dado acceso online a una gran cantidad de datos científicos, pero lo que puede parecer transparencia no es así, ya que «el Gobierno de Obama considera la comunicación como una calle de sentido único»: proporcionan información pero conseguir una entrevista para profundizar en ella o matizarla continúa siendo difícil.

El artículo, extenso pero muy interesante, cuenta casos concretos de organismos como la Environmental Protection Agency, la NASA, la Food and Drug Administration o la Occupational Safety and Health Administration, y destaca el papel de las redes sociales y los medios digitales en la estrategia de no-transparencia de Obama. ¿Qué os parece esta denuncia? ¿Informan de manera unidireccional las administraciones públicas? ¿Es una estrategia para dificultar el trabajo de los periodistas especializados?

Leer Transparency Watch: A Closed Door, de Curtis Brainard.





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