30545892405_f8432b775a_kArte, música, videojuegos, youtube, monólogos… Yo pensaba que íbamos a hablar de ciencia! Pero…¿Es compatible el teatro con la neurociencia? ¿Qué tiene que ver la nanotecnología con la música? ¿Nos puede ayudar el arte a trasladar a la sociedad conceptos abstractos como la antimateria?

A pesar de las diversas opiniones y enfoques que pudimos observar a lo largo de las IV Jornadas de Divulgación e Innovadora que tuvieron lugar el pasado 21 y 22 de Octubre en Zaragoza, parece que la conclusión es inequívoca. La diversión y la divulgación deben ir agarradas de la mano, y no tímidamente. Debemos perder el miedo a comunicar mediante la risa y la metáfora, sin dejarnos llevar por el “libertinaje” comunicativo. Manteniendo siempre el rigor. Rigor. Rigor. Rigor. Si tuviera que definir estas jornadas en una palabra, sería rigor.

 ¿Vale todo para divulgar?

Sin embargo, el debate estaba servido. Afortunadamente. En los diversos y enriquecedores debates pudimos observar las opiniones de profesionales de diversas ramas y criterios. Hablamos sobre la posibilidad de que la representación de la ciencia mediante el arte y las emociones pudiera dar lugar a una “pérdida de la esencia” de la misma tal como la conocemos, es decir, precisa, geométrica, exacta. Pero muy contraria a este enfoque, la conclusión obtenida en líneas generales se inclinaba por la aceptación de esta vía artística, presentada no como anticientífica sino como antidogmática, para acercar el conocimiento a la sociedad siempre que se lleve a cabo de forma adecuada y por profesionales que sean capaces de detectar esa línea roja que no se debería cruzar, y que inclinaría la balanza hacia la excesiva espectacularización en detrimento del necesario y reiterado rigor.

Si nos ponemos serios…

…Queda mucho por hacer. La autocrítica constructiva es necesaria e ineludible. Se habló de la falta de formación científica que encontramos en ocasiones en el mundo de la comunicación, una carencia que podría impedir al profesional comunicativo aportar contenido extra o criticar la información obtenida de las fuentes. También se trató de concienciar a los asistentes acerca de la necesidad de trabajar todos juntos hacia la educación del público, con objeto de acercarles a la realidad, desidealizando la ciencia y destruyendo estereotipos de tal forma que se normalice la labor y el entorno científico. Es decir, hacer una apuesta firme por la base cultural evitando caer en el marketing científico.

Por último, el auditorio hizo hincapié en la “dureza” de la que los comunicadores científicos en ocasiones carecen valorando sucesos o noticias científicas de forma acrítica, en relación con las reiteradas reprobaciones informativas que se acontecen en el mundo de la economía, de la política o del deporte. Literalmente, según uno de los asistentes: “Si hay que decir que la misión Schiaparelli ha sido un fracaso se dice, la gente tiene que saber los reveses que sufre la ciencia para valorar sus triunfos,”…¿podría ser esta falta de crítica al mundo científico causal de la cierta desconfianza del publico en el comunicador/periodista científico?.

 Ideas, muchas ideas

Imaginación e ilusión. Divulgar es eso. Tenemos una herramienta, que es la ciencia, para emocionar a la gente. Nos lo contaban por ejemplo desde el proyecto “The Next Door” empeñados a la vez que entusiasmados en llegar con sus vibrantes relatos a la gente mediante la empatía. El Instituto de Astrofísica de Andalucía nos trasladó a nuestra infancia contándonos la nucleosíntesis terráquea o la misión Rosetta mediante unos dibujos animados que no deberíais perderos. A través de monólogos abiertos a todo el púbico, los integrantes de Risarchers de la Universidad de Zaragoza captaban la atención del público más joven, depositando en sus absorbentes cerebros la semilla de la curiosidad. Xurxo Mariño nos trasladó a los lugares más exóticos del planeta revelándonos que si aplicas un barniz de ciencia a la vida, esta pasa de ser interesante a ser mágica. Y por si acaso alguien duda de la excelencia periodística actual en nuestro país, el proyecto PerCientEx mediante un exhaustivo trabajo de selección y revisión documental, se ha encargado de resaltar la innovación y alta calidad de numerosos artículos periodísticos publicados con el objetivo de “fomentar y visibilizar ejemplos de buenas prácticas de periodismo científico”.

Además de los proyectos mencionados, fuimos testigos de otros muchos que mediante la combinación de originalidad y profesionalidad nos lanzaron un esperanzador mensaje: “Para divulgar no todo vale, pero nada está prohibido”

Guillermo Muñoz

Alumno del Máster en Comunicación Científica Médica y Ambiental (UPF_BMS)

 

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