Para tomar decisiones que tengan que ver con la salud como si tomar o no un antibiótico o conocer el balance entre las ventajas de las vacunas y sus efectos secundarios es necesario tener una mínima base científica. Sin embargo, más que bombardear a la sociedad con toneladas de información, vocabulario específico, números y estadísticas lo que necesitamos son formatos amenos y atractivos que pongan la ciencia al alcance de todos.

Lo ideal es que estos formatos llamen la atención, despierten la curiosidad del lector y le animen a saber más. “En mi caso, he escogido los cómics, ya que siempre me ha encantado leerlos y dibujar” nos dice Miriam Rivera, graduada en Biología Humana por la Universidad Pompeu Fabra y ex alumna del máster de Comunicación Científica, Médica y Ambiental de la UPF – Barcelona School of Management. “Me gustaría que la gente pudiese ver que la ciencia, explicada con una historia, humor y dibujos, puede ser interesante y divertida.”

Pero… ¿Por qué divulgar con cómics? “Los comics cuentan con varios puntos fuertes, el primero son los dibujos” afirma Miriam. “Unas buenas ilustraciones llaman mucho más la atención que un texto plano, por ejemplo en redes sociales las publicaciones con imágenes obtienen un mayor porcentaje de clics que las que solo incluyen texto”. Edgar Ale ya lo señaló en su famoso “cono del aprendizaje”, tan solo recordamos un 10% de lo leemos pero somos capaces de retener un 65% de lo que vemos.

Otro de los puntos fuertes del cómic frente a otros formatos innovadores en divulgación es la integración de texto e imagen. Miriam nos comenta que existen diferentes teorías, como la “teoría del código dual” de Allan Paivio o la “teoría cognitivo-afectiva del aprendizaje multimedia” de Roxana Moreno, que indican que la correcta integración de texto e imagen facilitan el aprendizaje del tema a tratar.

Por otro lado, los cómics son más que una ilustración al lado de un texto. “Las viñetas cuentan una historia, lo que despierta una respuesta emocional en el lector y potencia su recuerdo, su aprendizaje ¿Por qué creéis que se habla tanto del storytelling, incluso en publicidad?” nos cuestiona Miriam reafirmando su teoría. “Muchos estudios que han evaluado la eficacia del cómic con recurso divulgativo indican que aumentan el conocimiento, despiertan el interés, el debate, el espíritu crítico, el engagement y la empatía.”

Y por último, el formato cómic ofrece una flexibilidad de la que carecen otros formatos. Un cómic puede imprimirse o utilizarse, ya sea al completo o en fragmentos, en webs y redes sociales, en ordenador, ipad e incluso en smartphones. “Solo hace falta ver el éxito de Pictoline” nos comenta Miriam. Pero como ejemplo de éxito nosotros añadimos los Biomiics de Miriam, su proyecto personal con el que divulga el conocimiento biológico a través del cómic.

El último proyecto en el que ha participado Miriam ha sido una serie de infografías didácticas promovidas por el Sincrotrón Alba, con un Biomiic titulado “La historia de la luz de sincrotrón”. En él se explica qué es la luz de sincrotrón, los conocimientos que llevaron a su descubrimiento, para qué se usa y los tipos de sincrotrones que se han construido a lo largo de los años hasta llegar a los de tercera generación, como es el caso del Sincrotrón Alba. “¡Un tweet del Biomiic superó los 100 retweets y los 150 me gusta!” comenta Miriam. “En un encuentro posterior entre ilustradores e investigadores promovido por el ICMAB e Illustraciencia, algunos de los investigadores que asistieron ya conocían ese Biomiic”.





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