.La primera clonación de embriones humanos en 2004 por el investigador surcoreano Hwang Wo-Suk, el Hombre de Piltdown (una “nueva especie” con cráneo humano y mandíbula de simio), y los “descubrimientos” del arqueólogo japonés Sinichi Fujimura que enterraba artefactos prehistóricos por la noche y los desenterraba en la mañana…  estos son algunos de los casos más famosos de fraude científico. Pero hay más… muchos más.

Ante estas faltas éticas,  InterAcademies (IAP) y InterAcademy Council (IAC), dos redes que engloban a academias de ciencia, publicaron una guía Responsible Conduct in the Global Research Enterprise: A Policy Report, para promocionar la integridad en el ámbito académico. De esta manera se busca compartir y unificar valores y normas que son importantes, tanto para la comunidad científica como para la sociedad.

“Este reportaje sirve como una guía a los valores básicos que gobiernan la investigación y la comunicación de sus resultados y recomienda acciones específicas que deben ser utilizadas para asegurar y mantener la integridad en la investigación”, aseguran los autores. Así, se muestran diversas tendencias que plantean cuestiones acerca de las conductas en investigación como el otorgamiento de créditos en equipos multidisciplinarios o internacionales, la autoría inmerecida de ciertos trabajos citados, el proceso de los peer reviews y la forma en la que se comunican los resultados de las investigaciones a la sociedad, entre otros.

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