Emma Mirabent cursó el máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental de la Universitat Pompeu Fabra-Barcelona School of Management (UPF-BSM) en la edición 2017-2018. Durante el curso, se interesó especialmente por la museología, un ámbito que desconocía hasta ese momento. A raíz de su interés, solicitó realizar las prácticas en el Exploratorium de San Francisco, el primer centro interactivo de ciencia y uno de los grandes referentes mundiales de la museología de la ciencia.

“Esta experiencia para mí fue muy significativa y realmente me generó curiosidad por muchos temas, más allá de lo que yo me había interesado anteriormente, ya sea en temas científicos, desde la luz o el sonido, hasta temas más sociales, volviendo a la psicología y a las ciencias cognitivas”. Emma explica que a raíz de esta experiencia consiguió superar un duro proceso de selección para la oferta laboral de scientific explainer en el Science Museum de Londres. Ella considera que esto no habría sido posible sin su estancia previa en el Exploratorium, ya que muchas de las situaciones que le plantearon en la entrevista de trabajo ya las había vivido en este centro.

 

Para Emma, el máster fue la manera de entrar en contacto con el mundo de la museología. Ella tenía claro que quería dedicarse a alguna cosa relacionada con talleres de ciencia, niños y educación, pero fue en las clases de museología cuando descubrió la existencia del Exploratorium: “Durante el curso, a mí ya me interesaba mucho el tema de la museología científica, y sobre todo los museos que eran más innovadores, hands-on, pero no sabía de la existencia del Exploratorium ni nada de cómo funcionaban los museos. El máster me dio cierta experiencia o conocimientos para no ir allí sin saber nada”. Emma señala que el Exploratorium se considera el inspirador de los museos de ciencia europeos y mundiales.

 

Sus prácticas se extendieron durante cinco meses y superaron mucho sus expectativas, tal como nos explica: “La manera de funcionar del Exploratorium es de las mejores que he visto nunca. Tienen personas que

están muy preparadas pensando las exhibiciones y cómo hacerlas accesibles a todo el mundo. Construyen la mayoría de sus materiales allí y hacen mucha tarea de divulgación hacia la población, hacia profesores sobretodo, proponiendo actividades que puedan hacer en el aula. Me sorprendió mucho la manera de funcionar que tienen. De las cosas más importantes que me llevo del Exploratorium es que, para que un lugar funcione bien y tenga éxito, lo más importante son las personas que trabajan allí y la manera que tienen de hacer las cosas, de actuar, de pensar y de comunicarse con las otras personas”. Otro punto que destaca es que también tenían en cuenta las emociones de los trabajadores, porque si no están cómodos, tampoco van a trabajar a gusto.

 

“Si comparamos los museos de aquí con el Exploratorium, lo que destacaría más es el hecho de que el Exploratorium es completamente interactivo y es muy interdisciplinar”. Emma nos cuenta que ellos se definen como un museo de ciencia, pero también un museo de arte y de percepción humana. “Esto se nota mucho en sus exhibiciones porque no buscan solo que aprendas el concepto científico, sino que la gente se lo pase bien y salga con más preguntas sobre el mundo que con las que entraron”. Ella cree que la mayoría de veces los museos pretenden explicar un concepto y dar la respuesta. En cambio, allí hay muchas exhibiciones que parecen solo juegos y en las que no queda claro qué concepto científico hay detrás. Buscan que se genere interés por el mundo en general y no solo por la ciencia, estimular un pensamiento más crítico y replantear lo que nos rodea.

Otro de los puntos que destaca Emma es su capacidad de innovación: “No les importa arriesgarse. Cuentan con recursos para probar cosas nuevas, creo que tienen tan buenos resultados porque se atreven a experimentar y a probar cosas realmente innovadoras que a lo mejor previamente no sabían cómo serían acogidas por el público”.

 

 

 

 





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