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Recientemente se ha publicado en la revista Nature un artículo que describe la relación entre la pérdida de ADN y la adquisición de algunos rasgos humanos. La prensa se ha hecho eco de esta noticia, aunque no siempre de forma rigurosa, clara e informativa, características imprescindibles en el periodismo científico.

Un ejemplo reciente de churnalism lo encontramos en El Periódico y El Mundo*, que publican una noticia de agencia prácticamente idéntica a la nota de prensa (NP) enviada por Nature. ¿Hasta qué punto algunas noticias actuales son sólo una traducción? ¿Cuál es el papel de los periodistas científicos en la comunicación científica? ¿Somos conscientes de que una NP es diferente de una información? La NP es una de las fuentes en las que se basa un periodista, pero no la única. La información se debe completar y adaptar para hacer una buena difusión científica. Es responsabilidad de los comunicadores científicos comunicar, comprobar, ampliar y adaptar la información.

Además del churnalism, este caso nos muestra otros clásicos errores en periodismo científico:

  • Después de leer los artículos en diferentes periódicos uno se pregunta qué es exactamente lo que nos explican, ya que muchos incluyen términos técnicos sin explicarlos. Esto puede llevar a la percepción errónea de los conceptos clave. No es lo mismo que nos hablen de un pene óseo (El mundo, El Periódico) que del hueso del pene (La Vanguardia), de un pene sin espinas (ARA, El País) o de unas vibrisas sensoriales y espinas epidérmicas de queratina (El País).
  • A veces, al intentar atraer la atención del público se producen confusiones o malas interpretaciones. Por ejemplo, El hombre perdió las espinas del pene por un poco de ADN (El País).
  • Pocos de los periódicos que se hacen eco de la noticia han contextualizado la información de manera que resulte interesante y divulgativa. Y todo ello a pesar que se trata de una noticia relevante que podría dar lugar a estudios futuros. ¿Es que sólo importan los resultados? No hace falta recordar que para hacer una buena divulgación científica es necesario responder a las seis W (What, Who, When, Where, Why, hoW) además de explicar su relevancia para la ciencia conocida y su futuro.

Aunque está claro que el sexo vende, debemos mantener un equilibrio entre el rigor científico y la aproximación al lector: una NP traducida no es divulgación.

*En esta ocasión han sido estos dos diarios, pero esta práctica puede observarse en muchos otros.

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