Un 42,5 % de los jóvenes españoles señalan que han carecido de información sobre salud mental durante la pandemia de covid-19, y a quienes más preocupa esto es a las mujeres y a quienes tienen mayor nivel de estudios.

Estos son algunos de los resultados destacables de las investigaciones llevadas a cabo por el Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la Universitat Pompeu Fabra (CCS-UPF), con apoyo de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (FECYT): el Informe Quiral 2021: La dificultad de comunicar una pandemia a largo plazo  y “Jóvenes, comunicación y COVID-19″.

Los datos de la encuesta online del CCS-UPF, que  respondieron 500 jóvenes, entre 18 y 25 años de edad de España, corroboran los aspectos más significativos que salieron a relucir previamente en los grupos de discusión, llamados “la Universidad escucha”,  que se emplearon como técnica dentro de la metodología cuanti-cualitativa  y participativa, en los cuales  opinaron activamente adolescentes y jóvenes, de 15  a 25 años de edad, pertenecientes a tres colectivos: asociaciones de juventudes gitanas, estudiantes universitarios y estudiantes de secundaria del área metropolitana de Barcelona. 

Los participantes enfatizaron el haberse sentido afectados en su salud mental por la pandemia, y reclamaron que no se hablara de este tema suficientemente; además, señalaron que la tendencia de los medios de comunicación era la de estigmatizarlos, al generalizar conductas de ciertos jóvenes que organizaban “botellones” o que no querían vacunarse, y señalarlos como los responsables de la propagación del virus y de las afectaciones a los más vulnerables. 

Como se menciona en el Informe Quiral 2021, en general, “su percepción es que se ha dado una imagen distorsionada sobre el colectivo joven y se han fomentado campañas que llevan a la culpabilización. Ambos hechos les parecen injustos, fuera de lugar y poco motivadores (más bien, desmotivadores). Por otra parte, creen que ni los medios ni los portavoces del gobierno han atendido las necesidades informativas de los jóvenes, sus problemas principales, ni sus modos de acceder a la información.”

Así mismo, el análisis de la agenda temática de los medios de comunicación, efectuado en este mismo informe, demuestra que durante el verano de 2021 a los jóvenes se les atribuyó el aumento de nuevos casos de covid-19. Se hace referencia específicamente a las “acciones comunicativas culpabilizando a los jóvenes sin la suficiente matización”.

Por ello, la respuesta #yomevacuno y otras reacciones por parte de grupos de jóvenes, visibilizando que no se puede culpar a todo un colectivo por los comportamientos de unos pocos, motivó al CCS-UPF a continuar y profundizar el estudio llevado a cabo anteriormente sobre este grupo, en el Informe Quiral 2020: Evolución de la comunicación y de la percepción de la pandemia de covid-19.

FACTORES SOCIOECONÓMICOS, DEPRESIÓN Y ANSIEDAD

Muchos jóvenes explicaron su percepción sobre la comunicación de la covid-19 y su salud mental, relacionada con las situaciones propias de la pandemia, tales como  el aislamiento de sus pares, la imposibilidad de asistir a clases de manera normal, el cambio en la metodología de estudio (educación virtual), sin que los profesores ni ellos estuvieran preparados; así como la sobre información o la falta de información sobre las medidas, la politización de esta y una perspectiva no muy alentadora del futuro.

Es indudable que los factores socioeconómicos que afectaron y cambiaron la manera de relacionarse de los jóvenes consigo mismos, con su entorno, con sus pares y con la sociedad en general, constituyen variables fundamentales en el análisis.

Las personas jóvenes registradas como demandantes de empleo en España aumentaron un 56,6% entre marzo y abril de 2020, cuando el paro registrado solamente lo hizo un 12,1%.  Muchos jóvenes perdieron el trabajo o lo mantuvieron expuestos a los riesgos de la covid-19; otros debieron dejar de estudiar por falta de recursos; otros no pudieron continuar viviendo independientemente con sus pares por falta de ingresos; algunos debieron permanecer aislados solos durante el confinamiento, lejos de la familia y de sus compañeros de piso, pues por distintos motivos no podían volver a la casa familiar; otros vivieron las consecuencias de que sus parejas o sus padres perdieran el trabajo, etc. 

La Organización Mundial de la Salud, OMS, afirma que la depresión y la ansiedad aumentaron más de un 25% solamente en el primer año de la pandemia.

En este país, el Informe 2020 del Observatorio del Suicidio en España destacó que en ese año se dio un máximo histórico de suicidios, con un aumento del 7,4% respecto a 2019. Así mismo, relievan que es la primera vez que España alcanza 14 suicidios de menores de 15 años (7 niños y 7 niñas), duplicando los casos de 2019”. 

En dicho informe se remarca también que en estos datos no están reflejados los intentos de suicidio, que “podrían producirse en torno a 80.000 intentos de suicidio al año en España y que entre dos y cuatro millones de personas posean ideación suicida a lo largo de su vida.”

 De igual manera, la encuesta quinquenal del Instituto Nacional de Estadística (INE),en el apartado sobre los indicadores de salud mental en población de hombres y mujeres, de 15 y más años, arrojaron, entre otros resultados, que el 100% de ambos sexos tuvieron  “Sensación de estar decaído o deprimido.”

La falta de bienestar mental incide en la calidad de vida de los individuos y de la sociedad en general, pues no solo afecta el normal desarrollo socioemocional de las personas y sus relaciones afectivas , sino también sus ámbitos laborales, su productividad, la confianza en sí mismos y en un futuro mejor, todo lo cual repercutirá en el desarrollo del país y en la consolidación de la democracia, para lo cual hace falta la participación activa, crítica y constructiva de la ciudadanía.

En un artículo de la revista Nature sobre este tema, se cita al terapeuta cognitivo-conductual  Wiliam Kuyken, quien afirma que la salud mental de los niños, niñas y adolescentes debe abordarse con un enfoque integral, que incluya los temas estructurales de la sociedad: “Puede que necesitemos un replanteamiento radical de cómo pensamos en la promoción de la salud mental de los jóvenes”, afirma Kuyken.

SALUD MENTAL COMO PARTE DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DE SALUD  

El Plan de Acción de Salud Mental 2022-2024 determina que la salud mental es “una prioridad”, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030; y, para ello, se proponen una serie de acciones, impulsadas desde  varias entidades públicas y privadas. 

Por su parte, los 194 Estados Miembros de la OMS han suscrito el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 (en inglés), por el que se comprometen a lograr las metas mundiales para transformar la salud mental. 

Todo ello, refleja un reconocimiento de esta situación , de su relevancia y, de la necesidad de tomar acciones coordinadas entre los distintos actores del sistema.

LA COMUNICACIÓN PÚBLICA PARA LA SALUD PLANETARIA Y EL BIENESTAR PLANETARIO

La OMS define la salud mental como: un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad.”

Es necesario que los distintos actores sociales sumen sus conocimientos y esfuerzos para afrontar y tratar el delicado tema de la salud mental, principalmente de la población joven, con políticas sociales que apoyen el empleo juvenil, el derecho a vivienda digna, el acceso a la educación, a promover más espacios de participación, de deporte, de creación y recreación, y de reflexión sobre el papel de los jóvenes, el género y otros temas de interés para ellos mismos.

En el Informe Quiral 2021 se menciona que la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona (UPF), en consonacia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas,  puso en marcha en 2018 la iniciativa Bienestar Planetario (Planetary Wellbeing), con el propósito principal de “contribuir al conocimiento y la comprensión del conjunto de problemas complejos, interrelacionados y sistémicos que afronta el bienestar humano, animal y del mismo planeta, como ecosistema global, y a la identificación de soluciones integradas, innovadoras e interdisciplinarias a estos problemas.”

Y por ello, se concluye en el mismo Informe , que desde la comunicación pública, “deberíamos ayudar a difundir los conceptos de Salud Planetaria y Bienestar Planetario, poniendo en evidencia las interrelaciones entre salud-humana, salud-animal y salud-ambiental, así como las interrelaciones entre la salud de la humanidad en cualquier lugar del planeta, para que tanto la sociedad como sus dirigentes se sensibilicen sobre el tema y tomen acciones.”

La comunicación de la salud ha de observar los principios básicos de conocimiento del destinatario a quién va dirigido el mensaje, partir desde sus intereses, para ofrecer mensajes en lenguaje sencillo, que sean honestos y creíbles, con fundamento científico, contextualizados; y se deberá evitar estigmatizar, crear estereotipos y afectar con generalizaciones inculpadoras o apelar al miedo.

En la investigación Jóvenes, comunicación y COVID-19 son los mismos miembros de este colectivo, como sujetos activos de la investigación, quienes han realizado una serie de propuestas, que hemos recogido en la GUÍA DE RECOMENDACIONES PARA LA COMUNICACIÓN CON LAS PERSONAS JÓVENES SOBRE COVID-19 (Y OTROS TEMAS DE SALUD Y CIENCIA).

En este documento, de acceso abierto, se resume qué información sobre la covid-19 quieren los jóvenes que les sea comunicada, cómo quieren que les sea transmitida y en qué medida quieren verse involucrados en la comunicación. Buena parte de las recomendaciones son también válidas para cualquier otra circunstancia que tenga que ver con la comunicación de los temas de salud y de ciencia.

Los resultados y recomendaciones de estas investigaciones han sido presentados en diversos ámbitos por el equipo del CCS-UPF: en el Café Reverso Online, en la presentación del Informe Quiral, la Festa de la Ciència, el Campus Gutenberg- CosmoCaixa 2022 y en el Encuentro Comunicar Ciencia en Red 2022  (ComCiRed).

Ma. Paulina Naranjo

Coordinadora de comunicación CCS-UPF

maria-paulina.naranjo@upf.edu


Este blog cuenta con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Ciencia e Innovación