One Health to rule them all

One Health to find them

One Health to bring them all

and in wellbeing bind them

 

Adaptación libre del poema del Anillo Único de J.R.R. Tolkien

Salud, salud y salud. Así podríamos definir brevemente uno de los conceptos más influyentes sobre salud global de los últimos 20 años.

Para dar a conocer cómo de interdependientes son la salud humana, la animal y la medioambiental, el 4 de marzo del 2021 se celebró la mesa redonda “One Health: un planeta, una sola salud”. Este encuentro, organizado y moderado por los estudiantes de la 26ta edición del Máster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental de la UPF-BSM, contó con una audiencia de medio centenar de personas.

 

Ana Iglesias, moderadora de la sesión, clausura la mesa redonda con una nube de palabras creada por el público.

 

Pere Joan Cardona, director de la Unidad de Tuberculosis Experimental del Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP) introdujo la sesión con una visión atípica de las zoonosis: el ser humano también es transmisor de enfermedades. Un ejemplo de ello es la tuberculosis (TBC), cuyo contagio antrópico se originó en el Paleolítico Medio a razón de la convivencia en cuevas, espacios húmedos y sin ventilación que propiciaron la transmisión aérea del bacilo. Dado que los microorganismos tienden a colonizar a las especies más numerosas, el aumento de la población de Homo sapiens favoreció la propagación de la TBC, afectando a su paso a otras especies de animales.

En este mismo sentido intervino Laila Darwich, coordinadora del Máster en Zoonosis y Una sola salud de la UAB. Volviendo al presente, en el que el hacinamiento del ganado resulta un factor de riesgo, Darwich explicó que desde hace décadas se emplean antibióticos en animales sanos con un objetivo preventivo. Esto supone el 73% del consumo de antibióticos a nivel mundial. Como contrapartida, el abuso de estos medicamentos resulta en la aparición de resistencias antimicrobianas (AMR, por sus siglas en inglés), tanto en el propio ganado como en quienes consumen su carne o sus derivados, lo cual hace que se pierda su efectividad. La situación alcanza tal gravedad que se prevé que en 2050 la AMR supere al cáncer como primera causa de muerte, especialmente en Asia y África.

En el caso español, el Plan Nacional de Resistencia a los Antibióticos limita su uso a individuos enfermos, gracias a lo cual desde 2011 a 2018 se apreció una reducción del 34% del consumo. Lamentablemente, aún existe un alto nivel de AMR en fauna salvaje, ya que las aguas residuales y los purines que funcionan a modo de fertilizantes aumentan la carga de los antibióticos en el medioambiente.

Javier Fernández, socio fundador de la cooperativa Altekio y coordinador del proyecto EcoArte centró su exposición en la ecodependencia de los seres humanos. “La naturaleza es la vacuna para todo”, ya que los ecosistemas biodiversos cuentan con tres mecanismos protectores:

  • Control poblacional: los depredadores atacan a los animales afectados y evitan la dispersión de las enfermedades.
  • Dilución patogénica: cuando los patógenos se encuentran con un huésped inadecuado, aquellos no son capaces de alcanzar concentraciones óptimas, por lo que su presencia en el medio disminuye.
  • Amortiguación: la diversidad genética dentro de una misma especie permite que unos individuos se vuelvan más resistentes.

Fernández insistió en que la pérdida de la cantidad, la variedad y la variabilidad de los organismos vivos está relacionada con el aumento de las enfermedades infecciosas en los seres humanos. Es por ello que propone transformar los modelos económicos actuales en ecointegradores de biodiversidad.

En el colofón del encuentro intervino Johnattan García, investigador visitante en la Escuela T.H. Chan de Salud Pública de Harvard. Desde un punto de vista de gobernanza, la gestión de la salud global depende de las agendas que marquen los países del Norte y las instituciones con capacidad de influencia, como la Organización Mundial de la Salud (WHO), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Para concluir, García sostuvo que, para pasar de la evidencia a la acción, es clave el papel de las ciencias sociales y la implicación de la sociedad civil.

 

Florencia Florido (@FlorenScience)

 

 

 



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